La erradicación definitiva de esta plaga tras cuatro años protege a los polinizadores y marca un hito en el control de especies invasoras
Después de un arduo esfuerzo de cuatro años, el Departamento de Agricultura de Estados Unidos anunció que ha logrado erradicar la presencia del temido «avispón asesino» en territorio estadounidense. Este hito representa un triunfo significativo en la lucha contra una plaga que mantuvo en alerta a científicos y ciudadanos desde su detección inicial.
El avispón gigante asiático, conocido por su tamaño imponente de hasta cinco centímetros, fue avistado por primera vez a principios de 2020 en el estado de Washington, según los registros oficiales. Desde entonces, las autoridades implementaron un plan estratégico que incluyó el monitoreo continuo, la eliminación de nidos y la instalación de trampas especializadas.
Desafío
Sven Spichiger, gerente del programa de plagas del Departamento de Agricultura del Estado de Washington, expresó su satisfacción por este logro: “Tengo que decirles que, como entomólogo, he estado haciendo esto durante más de 25 años y es raro el día en que los humanos realmente logran ganarle a los insectos”, afirmó, destacando la magnitud del desafío que enfrentaron.
La llegada de estos avispones a América del Norte se atribuyó inicialmente a barcos provenientes de Japón, que desembarcaron en Columbia Británica, Canadá. Posteriormente, un grupo de estas temidas criaturas cruzó la frontera hacia el estado de Washington, donde se concentraron los esfuerzos para controlar la amenaza.
El peligro del avispón asesino no solo radica en su tamaño y ferocidad, sino también en su impacto devastador sobre los polinizadores locales. Según un informe de CNN, estos insectos representan un riesgo crítico para las abejas, dado que un grupo puede destruir una colmena entera en apenas 90 minutos, decapitando a los habitantes.
El estado de Washington fue el único territorio estadounidense donde se confirmó la presencia de esta especie invasora. La alarma inicial surgió debido a antecedentes en China, donde, en 2013, se reportaron al menos siete muertes vinculadas a ataques de estos insectos.
Con esta erradicación, Estados Unidos celebra un logro poco común en la lucha contra plagas invasoras, devolviendo la tranquilidad a las comunidades afectadas y preservando el equilibrio de los ecosistemas locales.